Carcoma en la madera

Carcoma en la madera

Cómo detectar la carcoma en la madera

La carcoma es uno de los principales enemigos de la madera. Cualquier mueble o estructura puede echarse a perder por su acción. Las maderas más resistentes a sus efectos son la acacia, el enebro o la caoba, mientras que el haya, el arce y el castaño son más vulnerables a su ataque. La principal característica de esta plaga es la aparición de unos pequeños agujeros en la madera, que no se detectan hasta que la carcoma sale a la superficie. En los procesos avanzados, estos agujeros llegan a tener un diámetro de hasta 10 milímetros, ya que crecen a la vez que lo hacen las larvas. Los más pequeños oscilan entre 1,5 y 3 milímetros.

Pero hay una señal inequívoca que delata su presencia: el polvo que generan alrededor de los agujeros que roen. Ésta es la primera señal de alarma.

Una hembra adulta es capaz de depositar hasta 80 huevos en grietas, fisuras y uniones. De estos huevos nacen a su vez más larvas que, en lugar de utilizar los "túneles" realizados por las hembras, excavan unos nuevos siguiendo el curso de las fibras blandas. El proceso de desarrollo de la carcoma dura unos tres años, lo que da idea de los graves problemas que pueden causar.

Existen varios tratamientos para acabar con la carcoma, según el grado de afectación de la madera. Cuando el proceso está en sus inicios, es suficiente con inyectar líquido (protector curativo y preventivo) anticarcoma en cada uno de los agujeros del mueble y luego cerrarlos con una masilla especial. Si por el contrario la carcoma ha invadido prácticamente toda la madera, será necesario empaparla por completo con el mismo líquido y envolverlo con un plástico durante varios días hasta que se seque y se pueda volver a pintar o barnizar.

Cuando la madera está barnizada resulta más difícil que la carcoma la ataque, por ello es tan importante realizar un previo tratamiento.

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